Puntos clave para no fallar
No ignores los errores detectados en auditorías anteriores. Documentar cada
fallo refuerza el proceso.
¿Por qué repetir lo que ya no funciona? Los modelos deben evolucionar con cada
cambio de contexto.
Apóyate en varias fuentes de datos, nunca en una sola. Así disminuyes sesgos y
sorpresas.
Cada ajuste debe estar respaldado por datos históricos o pruebas independientes.
Incorpora debates incómodos en tus reuniones: ahí aparecen las mejores ideas y
los riesgos invisibles.
Los detalles técnicos importan, pero la revisión humana es lo que marca la
diferencia real.